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MEMORIA HISTÓRICA

  Sistematización del caso relacionado con la problemática escogida

Era la madrugada del 8 de septiembre del 2000 en el municipio de San Diego, Cesar. A sus alrededores, se encontraba la hacienda ganadera El Diamante, en donde vivía Gloria Navarro Amaya junto a su familia, conformada por su esposo, sus siete hijos, su cuñado y los hijos de su cuñado. Los “hombres de la casa”, según relata, habían administrado la hacienda durante 32 años. Cuando comenzaba la semana, Gloria iba con sus hijos menores al centro del pueblo, en donde permanecía hasta el fin de semana, cuando volvía a la hacienda a verse con su esposo. Durante un buen tiempo, la situación había estado tranquila, hasta que la barbarie irrumpió en su familia. 

Como de costumbre, la señora Gloria iba camino al pueblo a dejar a sus hijos menores en la escuela, mientras que su esposo e hijos mayores ya habían empezado a realizar sus labores diarias: ordeñar a las vacas, a las cabras, y recoger la cosecha para el alimento de los próximos días. Llegadas casi las cinco de la mañana, un grupo de hombres armados pertenecientes al frente JAA llegó a la hacienda, y convirtió este lugar en un escenario terrorífico. Fueron asesinadas seis personas. Su esposo, dos de sus hijos, y los tres hijos de su cuñado, quien murió de pena y enfermedad poco tiempo después. Todos desaparecieron sin razón o explicación alguna. Después de ese fatídico momento, Gloria no dudó en irse de la finca, pero no sin antes haber recogido los cuerpos para enterrarlos y conservar su dignidad. De allí fue a parar al municipio de San Diego, también del Cesar, y del que hacía parte el corregimiento de Los Brasiles. No obstante, no pasó mucho tiempo para que ella y los cinco hijos que le quedaban sufrieran amenazas contra su vida. Un día su hijo de siete años llegó gritando “nos van a matar”, lo que impulsó a Gloria a tomar la decisión de huir de su lugar de origen. Se desplazaron a Bucaramanga, en donde solo permanecieron durante cinco años, hasta que volvieron a San Diego en el año 2007, debido al gran arraigo que guardaban respecto su región. Gloria cuenta que a veces se preocupa, pero que ese es su hogar. Hoy en día se gana la vida vendiendo billetes de lotería en la calle, lo que difícilmente le deja algo de dinero para subsistir. Después de todo el tiempo que ha pasado, Gloria y su familia no conocen la razón que hay detrás de la crueldad de la que fueron víctimas. 

El anterior testimonio es una muestra más de las profundas cicatrices que ha dejado la violencia en nuestro país. En la zona minera del departamento del Cesar, a la que pertenece el municipio de San Diego y sus corregimientos (entre ellos, el de Los Brasiles), estas heridas producidas por la violencia paramilitar se hicieron cada vez más evidentes. Era un ambiente hostil en el que ocurrían innumerables actos de violencia, abusos y múltiples violaciones a derechos humanos, que involucraban no solo al Estado, sino a las corporaciones mineras y empresas comerciales que ocupaban la región.

Durante un periodo comprendido entre 1996 y 2006 (aunque puede extenderse durante varios años más), los grupos vulnerables que defendían los derechos de las víctimas, participaban activamente en sindicatos o cuestionaban el impacto negativo de la minería del carbón, siempre estuvieron convencidos de la relación entre la violencia a la que fueron sometidos y la industria minera.

Cansados de esta situación, tuvieron la valentía de reunir a todas las demás víctimas, con la finalidad de garantizar sus derechos y pedir que se investigaran estos hechos fatídicos que tanto daño le hicieron a su región. Estas acciones se materializaron con la creación del Movimiento Nacional de Víctimas de Corporaciones Multinacionales y Transnacionales, en el año 2012, y trajo consigo muchos resultados positivos plasmados en distintas investigaciones, como la realizada por PAX, organización que además de apoyar la creación de este movimiento, realizó un completísimo reportaje en el que reunió declaraciones de líderes paramilitares que permitían afirmar, más allá de toda duda, el apoyo financiero y logístico suministrado por las empresas mineras a los grupos paramilitares. Por si fuera poco, PAX logró recoger testimonios que visibilizaban el sufrimiento de las víctimas y la delicada situación de violencia en todo el departamento. Entre tantos testimonios, se encontraba el de la señora Gloria Navarro Amaya, quien tuvo que sufrir la escalada de violencia de la peor manera, sintiendo la ausencia de todos sus familiares que fueron asesinados en aquella madrugada del 8 de septiembre del 2000, viéndose obligada a huir a un lugar totalmente desconocido, con su voluntad reducida y un temor inigualable.

Análisis sobre la importancia de la recuperación de la Memoria Histórica para la recuperación del tejido social y la exigibilidad de derechos

La Memoria histórica es de gran importancia en los procesos de violación de los derechos humanos, dónde se afecta la integridad, bienestar y calidad de vida de las personas que han sido afectadas por el conflicto armado en Colombia por el sentido que le da a la historica, si bien, el desplazamiento forzado no se queda atrás, ya que dentro de esta problemática está enmarcada a diferentes pérdidas que no son solo materiales como el desalojo de sus viviendas, sino que hay pérdidas familiares, sociales y derechos fundamentales que afectaron y afectan a la víctimas por el impacto que esto tiene en la salud mental. De esta manera, muchas de las víctimas tuvieron que pasar de elaboración de duelo, y muchos aun al pasar los años se encuentran en ese duelo, esto ha llevado también a que tengan que hacer una reconstrucción y resignificación de las experiencias traumáticas por causa de la violencia en Colombia.

Igualmente, la recuperación de la Memoria histórica refleja un acto significativo y ocupa un lugar central debido al papel y posición que está juega para una efectiva reconciliación donde la verdad, la reparación y el perdón forman parte de ese proceso, por ello vélez et. al (2016)  plantea que


“En la memoria histórica se forma un relato, de ahí que se exija construir el relato desde un marco amplio que muestre la violencia estructural que acompaña todo proceso histórico, las situaciones políticas y económicas que la sostienen, al mismo tiempo, que las resistencias sociales y las alternativas políticas que levantan tanta persecución por parte del poder establecido. Sólo un marco amplio puede garantizar una reconstrucción de la memoria que implique a todos los miembros de la sociedad de manera que sean todos los que se empeñen en superar esa situación y velar porque no se repita nunca más. Si no se hace este esfuerzo, no hay un compromiso con el cambio y menos con la tarea de construir una historia distinta” (p. 38).

Además, la Memoría histórica permite visibilizar las problemáticas y situaciones que se han vivido desde muchos años atrás debido a las ideologías políticas y el conflicto armado en Colombia, que no solo ha sido el desplazamiento forzado sino la cantidad de masacres que ocurrieron en diferentes municipios, por lo que esto permite formar un tejido social donde diferentes grupos de personas que han sido víctimas relatan su historia, le dan un sentido y les den un paso para reconstruir una memoria emblemática que les permita sanar, perdonar y sobre todo al convertirse en un acto simbólica da lugar a través de la historia para reconocer cómo la violencia se convierte en una problemática social que no solo afecta a los que fueron afectados directamente sino que es una historia que le pertenece a toda colombia para que no se vuelva a repetir. Además, a través de la memoria Histórica las víctimas pueden exigir de manera contundente sus derechos por el impacto y apoyo social que tienen, porque también existe un abandono por parte del estado.

Dicho lo anterior, se puede ver como afectado por la violencia en Colombia de distintas formas apoyan la reconstrucción de la memoria Histórica Álvarez et al (2006) en su escrito hijos de la memoria y contra la impunidad plantean que


“En este sentido Hijos e Hijas se sitúa en un plano donde el reconocimiento de múltiples visiones de la realidad constituye un ejercicio de reivindicación de la vida y en un problema político y social, donde las diferentes posturas entran en conflicto generando su constante resignificación para dar paso a la construcción de una verdad que aunque más compleja, es real y legítima” (p. 40).



Infografia


Alvarez, C. & otros (2006). Memorias de la Cátedra Internacional Ignacio Martín Baró, Hijos e hijas por la memoria y contra la impunidad. Pontificia Universidad Javeriana Bogotá (2006)










Referencias

Alvarez, C. & otros (2006). Memorias de la Cátedra Internacional Ignacio Martín Baró, Hijos e hijas por la memoria y contra la impunidad. Pontificia Universidad Javeriana Bogotá (2006)

Vélez, C., Rodríguez, A., Sierra, A y Becerra, S. (2016). La memoria histórica en los procesos de acompañamiento pastoral a personas en situación de desplazamiento. Revista Veritas, 34. 33-60. https://scielo.conicyt.cl/pdf/veritas/n34/art02.pdf






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